jueves, 22 de enero de 2026

Regalos que influyen por Angel Gomera

 Regalos que influyen

La sociedad actual nos ha venido subyugando al consumo de cosas que atan y nublan; hasta el punto de que, en muchas ocasiones llegamos a poner nuestra felicidad en lo puramente material. Entendemos que solo satisfaciendo las necesidades materiales o regalando cosas es que se puede llegar a ser feliz o hacer feliz a otros.

En estos días envueltos en luces, ruidos, prisas y el cierre de gastos navideños, son ejemplos latentes de ese vivir superficial que deslumbra y desvela un modelo basado en la generación de necesidades compulsivas y caprichosas que permiten un sobreconsumo desbordado que solo satisface y deleita los sentidos de manera fugaz. Ese tipo de vida banal nos convierte en incapaces de reconocer que existen bellezas, instantes, verdades y regocijos mucho más profundos que todo aquello a lo que a diario corremos detrás en búsqueda de placer o tener.

Por tanto, es oportuno aprovechar la tradición de la Epifanía del Señor para ir más allá de la simple entrega de regalos materiales. Estamos conscientes de las expectativas que se da en nuestro derredor de poder recibir obsequios, no estamos insinuando que sea algo malo celebrarlo; ni tampoco pretendemos que este escrito sea una mera apología contra del despilfarro y el consumismo, con la intención expresa de deslucir los Reyes Magos.

No intentamos privarte de brindar regalos, pues se entiende que culturalmente es una forma de expresar aprecio por los demás. Esa no es la idea. Aunque tampoco podemos obviar que en la sociedad de hoy se enseña a los individuos a ser consumistas prácticamente desde que nacen, dado que se quiere asociar el afecto con mercancías, a que los corazones estén excesivamente ligados a las cosas que, a la dignidad de la persona, a pretender que un obsequio costoso sustituya una carencia emocional, o simplemente a devorar productos sin llegar a disfrutar de ellos,  

Lo que sí procuramos, es que, al momento de regalar, estemos conscientes de que esas cosas se recibirán y pasarán como un suspiro; y que nuestro empeño no solamente debemos supeditar todo al consumo de lo material, ya que, en la mayoría de los casos, esas mercancías no dejarán huellas duraderas. Entender que la verdadera satisfacción está en lo trascendente y no en lo efímero.

Los Reyes Magos nos brindan una enseñanza valiosa y oportuna para este ciclo de vida, ya que la magia de esta tradición no solo se limita solo a los obsequios materiales; sino también a la necesidad de mantenernos en actitud de búsqueda hacia lo trascendente, siguiendo la estrella de Belén, la cual nos pone en la actitud de ser peregrinos activos e incansables hasta alcanzar esos tesoros espirituales, más allá de los caminos inciertos, desconocidos, hostiles y oscuros.

Ese viaje imaginario podría ser hacia dentro o fuera de nosotros, y los Reyes Magos nos enseñan precisamente a no tener miedo de cuestionar nuestras certezas y conclusiones, porque un verdadero peregrino sabe aceptar los errores y ponerse en marcha de nuevo. Con ellos se aprende a no rendirnos al cansancio, y seguir caminando. Porque sólo quien busca encuentra, solo quien camina llega a la meta.

Por consiguiente, queremos significar que el verdadero valor del ¨Dia de los Reyes Magos¨ al margen de lo comercial, reside en obsequiar regalos que se puedan perdurar en la bóveda del alma. Aquellos bienes que transforman y embellecen el interior; que nos ayudan a mantener una actitud comprensiva y ser mucho más agradecidos.

Que nos instruyen a respetar a las otras personas, su tiempo y sus puntos de vista; a ser prudentes, bien educados, tolerantes y a tener fe. A también esforzarnos por ser un buen ejemplo, a saber, apreciar la vida; a sentir la alegría de dar y compartir, a gozar de la libertad de ser uno mismo, alejado de las ambiciones desmedidas.

En fin, a iluminar a los demás con gestos de amor, perdón, reconciliación, generosidad, solidaridad y esperanza. Recordemos que no se trata de cuánto demos, sino de cuánto amor ponemos en lo que damos.

 

ANGEL GOMERA 

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com

Un nuevo amanecer por Angel Gomera

 Un nuevo amanecer

Se experimenta una brisa nostálgica de despedida, aclimatada con la esperanza de la llegada de algo nuevo. Este ambiente que cierne en la atmósfera de nuestra sociedad simboliza, la oportunidad de dejar atrás lo pasado; claro, sin dejar de reconocer aquellos sucesos o comportamientos aciagos que necesariamente debemos superar para cambiar, y empezar de nuevo con optimismo, nuevas metas y mentalidad fresca.

Un próximo Año es un nuevo amanecer, dejando morir esos errores que cubrieron de oscuridad y espanto el horizonte. Es que cuando el año viejo muere en la noche; asimismo debe perecer la opacidad en nuestras vidas con la claridad interior de una renovación alborear. Por tanto, si dejamos que la luz pueda penetrar e iluminar esos rincones lúgubres de la conciencia, entonces tendremos un nuevo amanecer enmarcado en un ideal auténtico que orientará y guiará las acciones y decisiones que dan el verdadero sentido a la vida.

Definitivamente, está a punto de empezar, de darnos el chance de estrenar un calendario en blanco, hay música en el amplio firmamento revestido de estrellas, suenan las campanas celestes con rimas de alegría; los mares y océanos entonan ópera con sus olas espumosas y las nubes que cubren el Pico Duarte, con parsimonia y mansedumbre, comienzan a cerrar el ciclo de un ayer y abrirse a nuevos vientos de porvenires relucientes.

En estos instantes fugaces del fin de un año, solemos acometer el deseo de repasar las cosas que hemos llevado a cabo durante su transcurso; nuestros éxitos y fracasos, lágrimas y risas, caídas y levantadas, lo bueno y lo malo; en fin, la suma de experiencias vividas, esfuerzos anteriores, decisiones tomadas y afectos o desafectos cultivados. Pero, aquí estamos con la cara frente al sol, dispuestos a volver a sonreír más allá de la adversidad; con las cicatrices convertidas en enseñanzas; los tropiezos en pasos firmes, ya que es mejor cojear por el camino correcto, que correr por uno equivocado; las pesadillas convertidas en sueños edificantes, y los vendavales fuertes en dóciles amaneceres de quietud mágica.

Sí aquí estamos, a lo mejor con una copa de vino o un celular en mano, envueltos en aromas deliciosas o pensando en la comida que no está en la despensa, con voces por doquier o en la soledad del hogar con la compañía de un televisor; tal vez, cubiertos con luces coloridas o sin energía eléctrica, con sonidos amenos o estridentes; quizás, chateando sin apartar por un segundo la mirada en la pantalla, a pesar de tener al lado un rostro que hace tiempo no te detienes a observar;

Independientemente de estos y otros escenarios imaginarios, lo importante es que esos instantes de despedida del año, se cuela con libertad en los pensamientos y pasa como un carrusel delante de nuestros ojos, esas metas, propósitos o promesas de mejoras que debemos conquistar o poner más empeño para lograr. Entendiendo que cada amanecer representa una oportunidad para meditar, planificar, renovar, mejorar y avanzar un paso más como peregrino de esperanza con la bendición de Dios.

En definitiva, el Año Nuevo, es una nueva mañana que nos invita a recordar que por más oscura que es la noche, la luz siempre regresa; entender, que no importando las veces cuanto hayamos caído, siempre podemos levantarnos con una nueva perspectiva hacia el futuro; comprender, que es tiempo de soltar el peso del pasado, demasiado equipaje, nos detiene la marcha, sigamos adelante con más determinación. Es tiempo de marcar la diferencia y no ser como un barco sin brújula, que navega, pero sin rumbo. El norte del nuevo ciclo que se abre es servir más, amar más, dialogar más, perdonar más y compartir con el mundo esperanza, paz y reconciliación.

¨Si puedes, entiende; si no puedes, cree. ¨Feliz Año Nuevo. Salud.

ANGEL GOMERA 

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com


Un tiempo para alojar y desalojar por Angel Gomera

Un tiempo para alojar y desalojar

La navidad es un tiempo de expectativas y esperanzas; una oportunidad para reajustar las emociones y tomar la decisión valiente de enriquecer o empobrecer tu existencia; es también una época para alojar o desalojar cosas de la posada interior, si así te lo propones.

Por tanto, esta temporada trae consigo una serie de efectos en nuestras vidas que pueden ser tanto positivos como negativos, que van más allá de las luces brillantes de colores, de las casas bien decoradas, de encuentros familiares, de muchos gastos, endeudamientos, de ruidos y felicitaciones por doquier, de calles entaponadas y degustaciones culinarias.

Es que la navidad posee un potencial dual interesante; por ser un catalizador impresionante y mágico para el cambio positivo, la innovación y el crecimiento, impulsando la superación personal y la mejora continua desde la profundidad del alma. Sin embargo, también dependiendo de cómo se asuma o decida vivir esta época, puede conllevar el riesgo de generar discordia, sufrimiento o lamentaciones, si no se maneja con prudencia, humildad y una perspectiva constructiva hacia la supremacía del bien.

Cabe preguntarnos ¿Qué debemos desalojar de nuestras vidas en esta navidad?  

Existen personas que se sienten hundidas y pérdidas en un laberinto existencial y no encuentran soluciones a sus problemas. Viven atrapadas en un mundo de apariencias y se dejan cautivar por la corriente del consumismo y la inmediatez: el aquí, el ahora, lo fácil y el camino más corto o buscar atajos para llegar a un fin. Entienden que la avaricia por el poder y el afán desmedido por el dinero es el camino; pero resulta ser la desgracia.

Asimismo, están dispuestos a cualquier cosa y ser protagonistas de cualquier escándalo con tal de ser influencers o tener un poco de fama, de likes o ser ¨popular¨. Esa búsqueda afanosa y desmedida lo explica muy bien San Juan Enrique Newman, cuando se refiere a un ídolo con tanta vigencia en este tiempo: ¨la notoriedad, el hecho de ser reconocido y de hacer ruido en el mundo; el cual ha llegado a ser considerada como un bien en sí mismo, un bien soberano, un objeto de verdadera veneración¨.

Y esto dicho con anterioridad, impulsa a caer en el juego de la posfelicidad, una mutación de la verdadera felicidad. El problema es que esta nueva concepción de la posfelicidad, como muy bien lo explica José Carlos Ruiz en su libro ¨Incompletos. Filosofía para un pensamiento elegante¨, condena a la persona a la búsqueda constante de una felicidad que nunca podrá darse en la individualidad narcisista - hedonista de quien se siente desligado de todo deber, y a la vez depende patológicamente de la opinión de los demás. Porque la posfelicidad no permite una evaluación en manos del propio sujeto, sino que necesita ser reconocida por la comunidad.

Para no divagar, respondiendo a la pregunta, para poder desalojar hay que combatir con todos esos sentimientos o comportamientos contrarios al verdadero sentido de la navidad, como el desaliento, el resentimiento, la depresión, el miedo, las dudas, el pesimismo, el desánimo, entre otros; los cuales son tristes peregrinos que merodean y buscan hospedaje en nuestra casa interior; queriendo demostrar que la felicidad no existe.

Aquí la conclusión que debemos arribar en esta navidad es trabajar el ¨yo¨. Ese ¨yo¨ que ve a los demás como planetas dando vueltas en torno a sí. Como decía un sociólogo, todo lo que rodea a ese individuo es como si fueran prótesis. Vale en tanto en cuanto le ayuda. Cuando eso que le rodea no ayuda ni favorece el bienestar del “yo”, sencillamente lo tira. 

Por tanto, está en cada uno de nosotros aprovechar esta época para reflexionar y así poder identificar en lo particular esas cosas negativas que debemos sacar de nuestro diario vivir; que este proceso sea realizado desde la honestidad y no desde la imposición.  Si eso que estás haciendo no resulta en beneficio directo y tangible de la calidad de tus relaciones con los demás; si esto lo haces solo para sentirte bien tú, eso no es correcto. Es tiempo de desalojar esa actitud.

Es bueno hacer una parada por un momento, es oportuno abrir espacio para ti y tu familia, los problemas no se van a ir, las preocupaciones allí seguirán, pero por lo menos si te decides, recargarás fuerzas para seguir adelante como peregrino de esperanza. Hay que recordar que “La esperanza no defrauda”: no se trata de “no hacer nada”, es de ponerse en camino. Es tensión entre lo ya experimentado y lo que falta por recorrer.

¿Y qué debemos alojar en nuestras vidas en esta navidad? 

Para responder a esa pregunta, necesariamente debemos situarnos primero en el siguiente texto bíblico: “Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.” (Lc 2,6-7)

Impresionante leer como San Lucas describe el nacimiento de Jesús; nos mueve a imaginar cada situación o escena que nos pudieran completar los hechos en perspectiva: el trajín del viaje, el sudor atiborrando los poros por tan larga travesía, el polvo del camino, el paso de una mujer embarazada, un peregrinaje muy agotador y para el colmo no encontrar alojamiento para descansar.

 

Figurar como crecía en ese momento la incertidumbre, la angustia con cada portazo que recibían en Belén; ver en José y María el cansancio agarrado de la mano con la perturbación que se acrecentaba en cada instante; y entonces tuvieron que irse a un establo; aquí cabe suponer el silencio de las últimas escenas del parto, el aroma no agradable de aquel lugar; sin embargo, el rey del universo nace entre los animales, porque en el pueblo de Belén, no hubo espacio para Él. Aún así, aquel lugar da acogida a la esperanza que no muere; se vistió de hermosura divina y de grandeza en la humildad.

 

Si regresamos a este tiempo, al ahora, al aquí, luego de realizar ese ejercicio imaginativo; creemos que la respuesta de que debemos alojar o quien debemos alojar en nuestras vidas en esta navidad, está a nuestro alcance: Jesús, el que le da el verdadero sentido a la navidad. Solo basta en convertirnos en pesebres vacíos puramente necesitados de darle a Él alojamiento y así se nos instale dentro y llene nuestras carencias. Si Cristo nace en nuestros corazones; entonces nuestras vidas, tendrá un nuevo comienzo. Hay que recordar que Él no despreció un establo ni un pesebre, tampoco va a despreciar nuestros corazones.

 

San Agustín nos comparte una frase oportuna para alojar al Niño Jesús: "Debes vaciarte de aquello con lo que estás lleno, para que puedas ser llenado de aquello de lo que estás vacío". A veces nos llenamos de tanto y lo más importante se queda fuera. Navidad es tiempo para abrir espacio para lo más importante y tiene mucho que ver con aprender a estar y vivir juntos en la solidaridad, abnegación y la participación en causas mayores más allá de nuestro mundillo egoísta.

 

Para alojar el amor y la plenitud de Dios, primero debemos despojarnos de las cosas banales y vacías que nos convierten en vertederos acumuladores o zombies vivientes y así abrir espacio para que Dios llene nuestro corazón inquieto con su verdadera alegría, gracia y propósito.

 

ANGEL GOMERA 

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com

domingo, 31 de agosto de 2025

Felicidades, mi vieja amada por Ángel Gomera

 Hoy fluctúa mi corazón entre alegria y felicidad sublime; entre destellos de dulce primavera y el frescor de un árbol frondoso del Edén; entre la gratitud eterna y el gozo de un alma bañada por un manantial puro y cristalino; y es que hoy 26 de agosto es el cumpleaños de mi heroína, mi vieja amada y el universo se viste de fiesta. Doy gracias a Dios por dignarme salir de ese vientre bendito rodeado del líquido amniótico de la bondad y el amor fecundo. 

Le pido a Dios que continúe santificando a mi madre hermosa todos los días de su existencia, que le conceda salud vigorosa y larga vida. Y que como hijo me permita honrarla en cada espacio de tiempo, suspiro, métrica, pulso y compas del pentagrama de mi vivir agradecido. 

Que me permita seguir cuidándola, amándola, respetándola y venerándola con todas las fuerzas que proviene del Espíritu Santo. Mi vieja, mi madre, mi heroina: te amo siempre más allá y hasta el infinito. Eres un regalo excelso de Dios. Feliz cumpleaños. 


Tu hijo

viernes, 29 de agosto de 2025

No te olvides de lo principal, por Angel Gomera

 No te olvides de lo principal

La sociedad de hoy experimenta transformaciones significativas generadas por la interacción dinámica de fuerzas políticas, sociales y económicas en constante movimiento. Estas evoluciones son sistémicas y no lineales, pueden incidir o afectar la forma en que pensamos, vivimos, trabajamos y nos relacionamos; es decir impactan en todos los aspectos de la vida humana; caracterizándose estos cambios por ser en múltiples ocasiones impredecibles y complejos.

Se observa a modo de preocupación como la afanosa búsqueda de poder y tener, la hegemonía de la información, la pérdida de la sensibilidad social por la prisa tipo robots, la galopante revolución tecnológica enmarcada en un individualismo sin humanidad, la falta de compromiso y responsabilidad ante el deber ser, crisis en las parejas, el desempleo, la cultura de la inmediatez, del desecho y del engaño, el hedonismo, la pornografía, el vicio y la violencia; inciden en la vida de las personas de manera profunda, afectando muchas veces la dignidad, el bienestar y la calidad de vida en general.

Además de lo anterior, se puede agregar como preocupante, la imposición totalitaria de cuestionables modelos de vida o ideologías, la pretensión de imponer la educación que deberán recibir nuestros hijos e hijas; junto con la desconcertante permisividad de pretender normalizar ciertas ¨acciones o comportamientos¨ a través de legalizaciones parlamentarias consideradas impropias y lejos de la lógica; generando todo esto, tensiones y fraccionamiento en el ámbito de la socialización.

Este cóctel de realidades expuestas se convierte en la mayoría de los casos en amenazas corrosivas y peligros reales que ciernen sobre el seno familiar; por lo que se hace necesario poner en marcha acciones preventivas orientadas a minimizar el influjo de esos factores de riesgo y potenciar la influencia de agentes o componentes de protección del entorno de las familias frente a esas determinadas situaciones problemáticas.

Por lo tanto, para poder brindar verdaderamente la protección es necesario mantener el enfoque en lo verdaderamente valioso. Esta idea es sumamente importante, ya que nos cuesta advertir que muchas veces descuidamos lo más grande que tenemos: nuestra familia; por otras cosas o afanes insulsos que absorben o distraen y que al final de cuenta hacen olvidar lo principal, que es lo que da el real sentido a la vida.

Por lo que, aunque tengas innumerables éxitos en tu vida, no te olvides de lo principal. A pesar de que estés obteniendo muy buenas cosechas de ganancias en tus negocios, no te olvides de lo principal. Si el requerimiento de tu trabajo se hace más exigente cada día, no te olvides de lo principal. Aunque tu vida social sea lo más “interesante” y “divertida”, no te olvides de lo principal.

A pesar de las actualizaciones y multifunciones que posee tu dispositivo tecnológico, no te olvides de lo principal. Aun cuando poseas un círculo de amistades que te celebran todo, no te olvides de lo principal. Por más cargada que tengas tu agenda de diversos compromisos, no te olvides de lo principal.

No obstante, la tristeza te abate, el cansancio amilana tus fuerzas y el sufrimiento corroe tus huesos, no te olvides de lo principal. Si alcanzaste el puesto anhelado y eres todo una “personalidad”, no te olvides de lo principal. Si te encuentras abrigado ante las heladas frías de la vida, fruto del confort en que vives, no te olvides de lo principal.

Es que tú y yo tenemos el más hermoso e inconmensurable de los tesoros, con un valor que no conoce número que lo pueda cuantificar: la familia, invento maravilloso y especial de Dios; Refugio de amor ante las tormentas, que fluctúa entre mareas altas y bajas, alegrías y tristezas, temores y anhelos, vivencias y experiencias; y que nunca dejará de ser el primer latido y faro de esperanza del mundo.

 

Por consiguiente, valorar la familia es nunca estar solo, es estar en un ambiente de seguridad, protegido en cada tiempo y suspiro por un amor fecundo y cálido que envuelve. Es potenciar una socialización sana, a través de un diálogo abierto y sincero. Es evitar dilapidar tontamente el cariño de nuestra pareja o la confianza de nuestros hijos. Es saber pedir y dar perdón; ya que perdonar es liberar a un prisionero y descubrir que ese prisionero eras tú (Lewis B. Smedes).

 

ANGEL GOMERA

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com

jueves, 12 de junio de 2025

Trozos que migran del Sahara al Caribe, por Angel Gomera

 


Trozos que migran del Sahara al Caribe 

Se acerca una enorme nube peregrina desde el Sahara, condimentada de polvo, calor y cristales de arena. Viene acompañada de tambores africanos, de rugidos suaves y salvajes, ocasionada por ese viento osado que besó aquellos médanos ardientes, levantando en ese toque pasional una tolvanera de versos y sueños; los cuales fueron capturados in fraganti por un safari aventurero en un oasis tropical desértico. 

Llegó con altivez a la bella Quisqueya flanqueada inexplicablemente por sargazos traviesos; ella pretendiendo cubrir con su manto gris de espanto, el divino encanto del cielo celeste; ellos, los sargazos marinos insistiendo en marchitar con mareas pardas y olores pútridos, el atractivo de esas playas idílicas, de arenas blancas, vistosas, alineadas y cortejadas por palmeras coquetonas.

Al encontrarse el viento del trópico caribeño con aquella espesa nube viajera, estornuda polvo sahariano desde sus fosas invadidas y angustiadas. A su vez intenta extender su canto sostenido hasta el horizonte infinito, pero esa polvareda cenicienta le impide alcanzar notas altas con libertad, fortaleza y espíritu antillano. Insiste en volar con intrepidez e independencia, pero no puede realizarlo como lo hacía días anteriores, porque sus alas están entumecidas por esa calima pirata y conquistadora cargada de minerales volátiles que le aprisiona como si fuese una camisa de fuerza.

Mientras le aconteció esa experiencia al viento; el mar que baña el malecón de Santo Domingo está inquieto, al ver que sus olas añil y espumosa naufragan aparatosamente sin acordes musicales en las amadas costas caribeñas; todo por estar invisibilizadas por un ambiente grisáceo y húmedo en apariencia, fruto de una masa de aire sahariana que arribó sin tener visa de entrada.

Ese mismo mar soñaba que, al venir el alba, se iba a encontrar como aquellos días, con una sonrisa apacible que se descubre en la vastedad del sentimiento, pero su sueño se esfumó con profunda nostalgia al llegar con la brevedad del tiempo el crepúsculo de una historia que no se contó. Realmente hoy sus ojos inmensos y profundos no pudieron contemplar el sol como ayer, por la irritación en sus pupilas vírgenes.

Y volvió a despertar el sol con destellos opacos y somnolientos, embargado por la sudoración excesiva que le genera competir con esa densa polvareda que viene del páramo de un sufrido continente, que cuando grita forja remolino tumultuoso de arenas de dolor y diamantes. Definitivamente, el Sahara se mece en el viento de mis versos escondidos, se agita en mis pensamientos metafóricos con una sensación viva de aridez, calor, miel y oasis. Y provoca que el cielo se torne anubarrado sin ánimo de elección; haciéndonos vivir un espejismo de lluvia.

 

ANGEL GOMERA

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com

Un día no basta para un ambiente sano

 


Un día no basta para un ambiente sano

Pasó el Día Mundial del Medio Ambiente, el cual como todos los años se celebra cada 5 de junio; y este vino como de costumbre, con una agenda cargada de múltiples actividades institucionales, informativas, educativas, sociales, con retóricas por doquier llenas de buenas intenciones y promesas esperanzadoras; claro está, con la insistencia como común denominador, de tomar medidas ante tantos desafíos y alcanzar soluciones que puedan revertir los impactos negativos por las diversas actividades humanas que obran en un desequilibrio extremo y destructivo.

Por lo tanto, este día no debe ser un simple cántaro que resuene por un breve tiempo; tampoco debe ser un mero enunciado con una intención mediática superficial que se esfuma o pierde relevancia. Esta fecha debe ser un propósito que se extienda en las llanuras de la conciencia humana, que ayude a transformar comportamientos y a generar cambios reales que beneficien progresivamente la naturaleza. Es que el fin de este proceso debe ser sólido y continuo, que busque ir más allá de un solo día, porque un día no basta para lograr la plenitud de un ambiente sano.

Por ende, no basta solo el Dia del Medio Ambiente para ser aprovechado en la difusión de flyers, pósters o gráficos en las distintas redes sociales o videos de mensajes ambientales bonitos por parte de personas e instituciones; esto no significa que sea negativo, de ninguna manera; pero estos gestos o acciones no deben ser una vaga parada de atención con efectos virtuales y efímeros, que se lleven pronto al campo del olvido, sin cambios significativos.  

Entender pues, que toda promoción o difusión por esta causa, involucra esfuerzos continuos, firmes, diversos y debe centrarse en comunicar la importancia vital de la sanidad ambiental al tiempo de fomentar acciones para cuidarla y protegerla.

Esta celebración no es solo para embadurnarse con lamentaciones o intenciones huecas, estas no son suficientes para proteger el medio ambiente. Se necesitan medidas concretas enmarcadas en acciones pequeñas y grandes que marquen la diferencia. Este es el momento de actuar para preservar el medio ambiente y los recursos naturales en la República Dominicana.

Esta jornada es una oportunidad para poner el oído siempre en el corazón del medio ambiente y los recursos naturales, escuchar con esmero sus latidos sufrientes; ver que los ríos moribundos nos quieren decir, notar que expresan los bosques cada vez más degradados, percibir que dicen las desprotegidas áreas protegidas, advertir el llanto mortem de las especies endémicas; las cuales se extinguen sin que se aprecie el valor de la biodiversidad; entre otras crudas realidades, que de no atenderse con un abordaje efectivo, tendremos en lo próximo lamentablemente una “Quisqueya agotada y que no lo tendrá todo”.

En consecuencia, este llamado mundial es una oportunidad dichosa en favor al respeto a la vida; ya que cualquier alteración al medio ambiente es una alteración a nuestra propia vida. En ese orden urge reflexionar o examinar de manera individual y colectiva que se ha hecho hasta el momento y si vamos en el camino correcto; para entonces establecer compromisos sinceros y conscientes de lo que empezaremos a realizar para construir una nación con un futuro ambiental más saludable y duradero.

Definitivamente, comprender que si se quiere cambiar esta realidad ambiental con la que no se está satisfecho o que simplemente se piensa que no está bien, entonces se debe pasar a la acción. No se puede dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Es tiempo de elegir ser parte de la solución, no del problema.

 

ANGEL GOMERA 

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.com

martes, 13 de mayo de 2025

Hacia una cultura de prudencia

 



Hacia una cultura de prudencia

La imprudencia en cualquier sociedad se manifiesta a través de conductas o hábitos que pueden dañar física y moralmente a otros, alterar la vida en lo personal y la de los demás, todo por la falta de cuidado o previsión ante posibles riesgos. En la República Dominicana se puede observar penosamente que el ejercicio de la imprudencia está amenazando con desbordar el sentido común, el equilibrio del orden, el valor de la conciencia; en definitiva, la propia supervivencia o el respeto al don de la vida.

Por lo que es de suma necesidad analizar profundamente como Estado, ese comportamiento humano de tales individuos que se exponen recurrente y progresivamente ante lo imprudente, la temeridad, lo negligente y la indiferencia, sin avizorar el sentido alguno que justifique tal actuación descuidada o dicha afrenta peligrosa. El periodista y poeta argentino Roberto Alifano, ante ese fenómeno anormal y pérdida de visión social que contraría lo racional, plantea una frase muy fuerte que interpela y hace reflexionar al expresar que “los ojos no sirven de nada en un cerebro ciego”.

Entender que esos referidos seres humanos por sus prácticas fuera de control, excesivas y sin límites se convierten en activos portadores de desgracias o resultados no deseados; efectos que podrían ser previsibles y evitables, pero que fruto de la torpeza, ceguera cerebral o inobservancia a una norma o regla establecida; al no medir sus acciones, ni evaluarse sus reacciones, no se dan cuenta del legado atrofiado que comparten conductual y negativamente hablando; ni de la cadena de sucesos lamentables y de dolor que están sembrando.

Visto lo anterior, se requiere generar un despertar de esa ceguera, a través de los ojos de la conciencia que involucre la toma de decisiones razonadas, el cumplimiento del deber cívico, acciones con medidas efectivas y duraderas, la aplicación del régimen de consecuencias y la observancia de la responsabilidad social. No se puede continuar mirando superficialmente a través del entendimiento ciego, por ejemplo, la gran crisis de seguridad vial existente en el país, especialmente por los accidentes de tránsito, y no reaccionar en lo más mínimo o hacerse la vista gorda. Eso es inaceptable.

Ante esa realidad social el escritor José Saramago anima a pasar de la reflexión a la acción, a despertar del estado de “ciegos que pueden ver, pero que no miran”; en el entendido que la persona se define por sus actos; esto implica reconocimiento del contexto tal y como es, aunque sea incómodo o incomode, y la comprensión sobre el impacto de sus acciones en su entorno.

Lo anterior se complementa con la recomendación que formuló el escritor y político estadounidense Theodore Roosevelt al señalar que “en un momento de decisión, lo mejor que puedes hacer es hacer lo correcto. Lo peor que puedes hacer es no hacer nada”.

En fin, el Estado tiene el deber de impedir que la imprudencia se convierta en un comportamiento común, culturalmente aceptado o fomentado en el imaginario social. Dado que como muy bien emplea el escritor español Baltasar Gracián “nunca abras la puerta a un mal menor, ya que otros y mayores invariablemente se meten detrás”.

La imprudencia no debe ser vista como algo a no temer, ligero, simple, de dejar pasar o dejar hacer; eso sería un enfoque muy peligroso. Es imperativo reconocerlo como algo grave y perjudicial; de ahí pues que se demanda prioritariamente de un cambio cultural que coadyuve a desarraigar esa mala práctica ética moral, social y jurídica. El no hacer nada en contra de ese flagelo puede producir metástasis con implicaciones negativas en la seguridad, la protección, la salud, la paz, la calidad de vida y en el desarrollo social.

De ahí la importancia de abordarla desde una perspectiva integral con el impulso de políticas claras y firmes que afronte las consecuencias nefastas que generan los hábitos imprudentes; pero que promueva a su vez el establecimiento de una cultura de la prudencia y del buen trato que asegure que la ciudadanía comprenda que modelar la prudencia en el comportamiento diario contribuye poderosamente a la construcción de una sociedad más justa, armoniosa y próspera.

Angel Gomera

lunes, 7 de abril de 2025

Trozos peregrinos que tocan de esperanza a la vida



 Trozos peregrinos que tocan de esperanza a la vida

 

El toque de tu amor es el génesis del aliento de vida que arrulla todo mi ser. Cada despertar alboreo es una oportunidad dichosa de transformar, suspirar, levantar y caminar con aires de libertad por los distintos parajes de lo cotidiano y lo humano, agarrado intrépidamente de la mano con la esperanza, sin que la sombra fantasmagórica del pesimismo y el desaliento tomen el control de aquellos pasos que conducen a lo trascendente.

Cada mañana es una ascesis pertinente que responde a un llamado de gracia desde lo divino, a fin de evitar que esos sueños y aspiraciones a conquistar, se desboquen ante el descontrol y lo sombrío de las fragilidades, llevando el tesoro de la existencia a vacíos que impidan alcanzar la plenitud que anhela todo espíritu sediento de felicidad. Realmente, la vida contigo no acaba en el vacío, porque contigo hay un futuro cierto que siempre brillará y que se hace verdadero en el presente.

Florece el día donde los versos renacen esparciendo polen de vida en abundancia; el sol brilla y se eleva con más luminosidad mostrando con esplendor su espíritu combativo y su capacidad resiliente de superar aquella oscuridad que una y otra vez le hizo ocultar. Asimismo, se abre con pasos gigantes la sonrisa celestial ante la corriente enfurecida y amenazante de temas desafiantes que buscan asfixiar la quietud que habita en el alma.  

Vuelve a resurgir el aliento denodado de ser vencedor frente a los trastornos y desánimos que pueda depararnos la historia terrena, consciente de que lo mejor vendrá en el porvenir, gracias a tú providente misericordia. Con el toque de tú gracia la vida cobra colores primaverales; ya lo frío, gris y marchito no erosiona ni reprime mis recuerdos, porque se asoma ante mis ojos un horizonte tan extenso y claro como el cielo.

Horizonte infinito que quiero caminar de frente y con optimismo, sin miedo a no perderme en el desierto de la vida, porque el reflejo de tu amor es vitalidad esperanzadora para peregrinar más allá, siempre más allá de las incertidumbres que gravitan como aves rapaces alrededor de los pensamientos. Definitivamente, tú esperanza no defrauda, es la brújula perfecta que permite peregrinar hasta el fondo del corazón, sin temor a dejarse confundir o entrar en pánico ante los tantos laberintos y atajos oscuros que habitan en el interior de la conciencia.  

He decidido que peregrino quiero ser, no un errante sin brújula que sucumbe ante la desesperación; caminar y esperar con fe y determinación atravesando las tierras áridas que hay dentro de mí, sin dejar de persistir para alcanzar ese punto de llegada, que es el oasis; donde se amansa el sol implacable de ese desierto interno con el frescor tutelar y sanador que emana de sus palmeras.

Oasis, donde me puedo arrodillar a tomar un sorbo de agua de su manantial bendito, que haga calmar la sed ocasionada por mis cansancios y agobios; lanzándome a vivir con renovadas fuerzas e intensidad cada instante y suspiro, con propósitos, detalles, sueños y acciones que haga valorar positivamente la belleza de la vida.

Este refugio como parada es una oportunidad para detenerse a respirar con actitud proactiva, ver de qué está cargada la bóveda del corazón, para decididamente vaciarla y entonces, atreverse a cambiar a una versión mejor, llenando todo aquello de lo que estás vacío.

Es allí en esa atmósfera de remanso y de disposición sensata, donde poniendo atención y escucha al silencio, recibo las respuestas a mis preguntas existenciales. Y cavilando en medio de un mar de dunas envuelto en sentimientos encontrados, entre dátiles y juncos, humedeciendo a la vez la cabeza con agua del manantial eterno, me llegó a la mente entre brumas y claridad algo que leí hace un tiempo, que dice ¨que las respuestas dan certidumbres mientras que las preguntas cuestionan; que las respuestas dicen lo que sabemos y las preguntas recuerdan lo que ignoramos; que las respuestas nos hacen sentir cómodos y las preguntas nos sacan de la zona de confort¨.

Asentí que Él conoce los anhelos más insondables de mi ADN corpóreo y espiritual. Entendí con sonidos armoniosos de jubileo que nunca Él me ha dejado con una respuesta a media. Aprendí que debo aprender a esperar en su amor, porque quien espera avanza hacia los tesoros trascendentes de la verdad inmutable.

 

ANGEL GOMERA 

jueves, 27 de marzo de 2025

Accidentes de tránsito, una ventana rota sin reparar

  


Accidentes de tránsito, una ventana rota sin reparar.

 

Es muy preocupante que mientras hablamos, comentamos o escribimos acerca de la pandemia de los accidentes de tránsito se nos están perdiendo muchas vidas cada día en la República Dominicana. El tiempo sigue su curso, las estadísticas crecen lastimosamente, el duelo nos cubre, y aún estamos en modalidad robots o icebergs. ¡Qué pena!

Sentimos que en la práctica cotidiana nos estamos acostumbrando a esta realidad pasmosa, provocado por la falta de ese despertar ante la pérdida de la sensibilidad social. Decimos esto, aunque se aprecie muy fuerte, debido a que este tema se está manejando como un simple juego donde se pasa el balón de mano en mano, sin que nos atrevamos a encestar una solución que traiga consigo la seguridad vial en nuestra amada Quisqueya.

Vemos con asombro como se viene normalizando la impunidad vial marcado por el desinterés y la inobservancia de ciertos comportamientos que violan una y otra vez la ley y no pasa nada.  Ante esa mala práctica Aristóteles se refiere con mucha claridad a qué es "Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos." Urge en nuestro país priorizar el cumplimiento de las leyes por encima de seguir los deseos o intereses de individuos o grupos individuos en particular.

Respecto a esta cruda realidad existente del tránsito dominicano y sus reincidentes  transgresiones a la norma, nos debe situar a que analicemos como sociedad aquella ¨teoría¨ que plantearon los criminólogos James Q. Wilson y George L. Kelling, sobre ¨las ventanas rotas¨, al esgrimir que el desorden, el abandono, la falta de control y los pequeños actos de vandalismo en un entorno urbano, como ventanas rotas sin reparar, fomentan un ciclo de delincuencia y esto puede conducir a un aumento de la criminalidad.

Debemos entender que una pequeña desconsideración a la norma de tránsito se convierte en un símbolo progresivo de desorden y negligencia vial. Ver como motociclistas se suben por las aceras, cruzan el semáforo en rojo sin ninguna reacción de la autoridad, camioneros que conducen a altísima velocidad y todo bien, guagüeros con ¨licencia¨ para infringir la ley de tránsito y no hay quien le toque, conductores que manejan con más alcohol que sangre en el cuerpo y no hay régimen de consecuencias; a estos ejemplos o cadena de violaciones de tantas, se suma el hecho de que cuando se oculta el sol asimismo desaparecen de las vías las autoridades que deben velar por la seguridad vial.

Esto último es un fenómeno institucional muy extraño, ya que envía un mensaje confuso de que las calles, avenidas o carreteras en horario nocturno no necesitan de ningún cuidado, regulación, control o vigilancia. Esa notable ausencia de presencia policial por la noche evidentemente incide en que se reproduzcan los comportamientos más arriesgados. 

Volviendo a la teoría de los criminólogos James Q. Wilson y George L. Kelling y llevándola al campo de los accidentes de tránsito en nuestro país, urge entender que esa ventana rota de manera metafórica es la existencia de esa crisis de seguridad vial; la cual está provocando numerosas vidas humanas trágicamente truncadas, donde un porcentaje significativo son jóvenes.

 El Estado debe reparar con un abordaje oportuno esa dramática situación con el impulso de políticas preventivas integrales y la aplicación de un régimen de consecuencias efectivo. Dado que en la medida que discurre el tiempo sin respuesta estatal se consolida y sistematiza el establecimiento de la perniciosa cultura del caos, la cual conduce a la inseguridad ciudadana. 

En definitiva, si no se confronta los comportamientos viales impropios desde el momento en que ocurren con respuestas idóneas dentro de los parámetros legales e institucionales, se estaría conllevando a crear un ambiente social hostil donde se normaliza y se excita a conductas cívicas aún más dañinas e insensibles. Es hora de poner orden en el tránsito.

 

ANGEL GOMERA 

Abogado

Santo Domingo de Guzmán

angelgomera@gmail.co

martes, 4 de marzo de 2025

Para mi hijo Angel David

 







Para mi amadísimo hijo Ángel David Gomera Then

Un 7 de diciembre, el Todopoderoso nos concedió la dicha, la fortuna y el gozo de ser padres por segunda ocasión; trajo consigo un ángel, un niño inteligente, amoroso, encantador y obediente: Ángel David. Tu presencia nos sumerge en el dulce edén de la felicidad. Ese día que llegaste al mundo, salte y salte de una alegría celestial, y en mi corazón no cabía el gozo al contemplarte en aquella cunita, arropado con un manto de ternura.   

Decirte que cada día disfrutamos ver y vivir tu crecimiento físico y espiritual, en donde tú siendo uno de los protagonistas con principalía en esta película tan hermosa de la vida, nos llenas como papas de una actuación tan fascinante que nos hace emitir suspiros de júbilo. De ahí es pues, que somos bienaventurados al deleitarnos con cada etapa de tu existir, constituyendo la misma, trayectos de esperanza que nos cautiva en lo más sublime de una paternidad y maternidad que fruto del amor de Dios estamos disfrutando inmensamente.

¡Todavía rememoramos en nuestros corazones el eco de tus primeras palabras las cuales nos llenaron de una emoción indescriptible! ¡Ver con disfrute mayúsculo tus primeros pasitos tambaleantes y decididos a transitar con gallardía el inicio de una carrera cargada de muchos desafíos, pero sobre todo de un bello porvenir!

¡Aun nos pasan imágenes con colores perfectos de aquella primera sonrisa que ilumino todo nuestro ser cuan si fuese un rayo de sol! ¡Recordar aquellos gritos cuando papi y mami se disponían a bailar, hasta que un día con un ritual cargado de ternura e ingenuidad, uniste nuestras manos para que bailáramos con tu delicada aprobación!

¡Tus ruidos constituyen la más esplendorosa y afinada sinfonía para nuestros oídos, porque un momento de quietud es sinónimo de “donde esta”, “que está haciendo” y “me hace falta”! ¡Es maravilloso recordar que ambos (mami y papi) nos convertíamos en espectadores felices de aquel espectáculo de amor donde cada sorbo de leche maternal surtía el doble efecto de alimentarte a ti y alimentar nuestras almas! ¡Cuánto sufrimos tus caídas por más leves que fueran, sintiendo en cada una de ellas sobrecargas de angustias que aguijoneaban con tanta intensidad un corazón protector!

¡Evocamos aquel dulce momento de tu bautismo donde iniciaste la vida cristiana siendo tan pequeño, recibiendo el signo del agua que inscribió tu nombre en el Libro del Cielo y la luz del cirio que alumbra tu caminar por siempre!

Ahora nos toca vivir otro gran acontecimiento tan significativo para ti y nosotros: EL RETIRO ONDA JUVENIL CATÓLICA No. 33, te deseo, como tú papá, quien te ama con locura y devoción, que vivas este anuncio de Jesucristo para tu vida, que se cuele en lo más hondo de tú corazón; que te hagas amigo de Él. Que esta vivencia sea para hacernos más fuerte como familia, que superemos toda clase de obstáculos, sobra la base de un levantarnos, de un dialogo permanente; de sentirnos unidos más allá de las pruebas, de enmendar nuestros errores, de perdonarnos y de amarnos siempre y para siempre,

Quiero que sepas, que nunca estarás solo, que eres muy importante para mí, que agradezco a Dios por el gran hijo que me ha regalado del cual me siento muy orgullo. El humor que te caracteriza es tan único y sano.

¡Hijo, la impresión que sentimos nos hace expresar tantos sentimientos que hasta nos quedamos cortos en estas líneas que con tanto amor hemos dedicado para ti, pero debemos concluir venciendo el deseo irresistible de seguir escribiendo, gritando a todo pulmón del alma que te amamos tanto y tanto que hasta los poros palpitan en ayuda a nuestros corazones jubilosos! ¡Bendito seas por siempre pedacito de nuestro ser!  ¡Gracias Dios por premiarnos con este regalo tan soberano!

Quien te ama con todo mi corazón.

 

Ángel Gomera

Tú papá